La maldición de un pene grande
Fernando VII. No se nota.
En el encuentro digital del pasado viernes hubo una pregunta que probablemente chocó a más de uno. Un chico se quejaba de lo incómodas y dolorosas que le resultaban ciertas prácticas sexuales debido al tamaño más que generoso del pene de su novio. Sí, probablemente la Reina Sofía o Pilar Urbano, o las dos a la vez, recomendarían al sufrido lector dedicarse a otras actividades conyugales como hacer un sudoku o pasar el rosario para sobrellevar tamaña carga.
Y eso que, curiosamente, la monarquía también ha proporcionado casos y anécdotas como las vividas por nuestro desdichado amigo. Fernando VII, llamado El Deseado (ya ves tú), poseía un pene de tales dimensiones que sus médicos le fabricaron una almohadilla circular con un agujero central para que pudiera penetrar a la reina María Cristina sin provocarle desgarros o males mayores.
Según Próspero de Merimée, el pene del rey era "fino como una barra de lacre en su base y tan gordo como el puño en su extremidad". Bonito, lo que se dice bonito, no era. ¿Cómo se enteró de tales intimidades el autor de 'Carmen'?Bueno, lo cierto es que pasaba largas temporadas en nuestro país y ya se sabe que este tipo de cotilleos y habladurías sobre ciertos prodigios de la naturaleza son más viejos que la Tana y no los inventó 'Aquí hay tomate'.
Sea como sea, si contemplamos alguno de los retratos del superdotado monarca que realizó Francisco de Goya, no se nota nada. Ya se sabe que el Arte siempre ha optado por idealizar y borrar ciertas taras físicas a la hora de representar al Poder. Además, según el canon de belleza clásica, instaurada por griegos y romanos, los órganos sexuales siempre tenían que ser minúsculos. Un pene grande se consideraba una ordinariez y algo antiestético. De hecho, cualquiera que haya estado en una playa nudista sabrá que un pene grande suele provocar entre la concurrencia poco habituada al naturismo más comentarios jocosos que suspiros de admiración.
Carol II de Rumanía. Un portento.
El invento utilizado por Fernando VII también lo usó, muchos años después, el rey Carol II de Rumanía (1893-1953), un verdadero desastre como monarca pero un portento en centímetros. También llamado 'Playboy King', por sus aficiones mundanas, cuentan que muchas de sus amantes antes de pasar por el tálamo real debían someterse a ciertas intervenciones quirúrgicas para evitar desgarros perineales una vez entrados en materia. Vamos, un planazo.
El caso es que, aunque haya personas con una capacidad de dilatación digna de admiración, un pene de grandes dimensiones suele ocasionar más problemas y quebraderos de cabeza que noches de gloria a sus propietarios y usuarios potenciales. Muchas prácticas como el sexo anal se vuelven dolorosas e irrealizables y, en ciertos casos, también el sexo vaginal. En el milenario Kamasutra, su autor clasificó a los hombres en tres categorías según el tamaño de sus penes: liebre, toro y caballo.
A las mujeres, según su capacidad vaginal, las dividió en ciervos, yeguas y elefantes. Vatsyayana recomendaba las relaciones sexuales entre iguales y vaticinaba grandes problemas para ciertas uniones zoológicamente aberrantes. A pesar de que sabemos que la vagina no es una simple cavidad y su elasticidad es sorprendente, el tamaño de algunos penes puede ser contraproducente para unas relaciones sexuales placenteras. También el sexo oral puede verse afectado, aunque ya comentamos que una fellatio no tiene por qué consistir en el típico espectáculo de 'tragasables' que vemos en algunas películas.
En fin, un pene descomunalmente grande puede necesitar medio litro de sangre para conseguir que su propietario experimente una erección, normalmente de poca calidad y dureza. La conocida textura morcillona. En este sentido, hay que señalar que un pene flácido más pequeño de 7’5 centímetros suele incrementar su tamaño un 260% en una erección. Los penes que superan esa medida sólo crecen un 165%. A veces, la naturaleza tiene estas compensaciones.
En esta época que vivimos, con tanta gente obsesionada por pesos y medidas genitales, en la que cada dos por tres aparece en el mercado algún producto milagroso destinado a aumentar apariencias y prestaciones, resulta muy gratificante comprobar cómo algunos se toman las cosas con menos dramatismo y adoptan una postura irónica y divertida ante esta cuestión. Por ejemplo, los fabricantes de estas imaginarias y divertidas píldoras reductoras del tamaño del miembro viril. No sé si venderán muchas…
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