domingo, 27 de abril de 2014

La sal no es tan mala como dicen - Fundación Heritage

La sal no es tan mala como dicen - Fundación Heritage


Pues parece que los americanos se tendrán que tomar con una pizca de sal todas esas advertencias sobre el sodio en la dieta en las que insisten la primera dama, Michelle Obama, los burócratas federales y diversas normativas alimentarias.

Las investigaciones más recientes indican que la mayoría de la gente puede mantener su nivel de salud sin tener que reducir la cantidad de sodio que consume, comenta Rebecca Voelkner en el blog de la revista de la Asociación Médica Americana, haciéndose eco del trabajo de investigadores de Dinamarca y Estados Unidos. Voelker lo resume de este modo:

Sus averiguaciones mostraron que las personas cuya ingesta de sodio se encuentra entre 2,645 y 4,945 [miligramos diarios] (el 90% de la población mundial consume cantidades de sodio dentro de esos márgenes) tenían los índices de riesgo de enfermedad cardiovascular y fallecimiento más bajos. Los investigadores no encontraron ninguna diferencia en punto a estado de salud entre los niveles de ingesta más bajos y los más altos dentro de esos márgenes.

La sal se ha convertido en el objetivo principal porque Michelle Obama ha hecho de una dieta más saludable (especialmente para los niños) el eje de su campaña antiobesidad Let’s Move (A moverse), que ha contado con la cobertura de los medios de comunicación tanto de izquierda como de derecha desde hace cinco años. A finales de febrero el secretario de Agricultura, Tom Vilsack, estuvo junto a la primera dama en un acto para impulsar la lucha contra la comida basura en las escuelas. Aunque dicho activismo por parte de organismos como el propio Departamento de Agricultura o la Agencia de Medicamentos y Alimentos (FDA) también ha causado escepticismo.

"Nuestro conocimiento de la salud y la nutrición está cambiando constantemente", ha declarado el investigador de normativa agrícola de la Fundación Heritage Daren Bakst:

Esta realidad no ha impedido que el Gobierno federal se haya vuelto más arrogante al pretender que sabe lo que es saludable y al pensar que la opinión pública es demasiado ignorante como para tomar por sí misma decisiones sobre su dieta. Podemos ver esta arrogancia en los mandatos de etiquetado de menús y en el intento de la FDA por prohibir de manera efectiva las grasas saturadas artificiales.

Bakst, que suele analizar las regulaciones públicas sobre alimentos y nutrición, dice también:

Este es el mismo Gobierno federal que ni siquiera distinguía entre grasas beneficiosas y nocivas en la pirámide de la alimentación de 1992 y que fomentaba el consumo de carbohidratos. La norma inaudita de la FDA contra las grasas saturadas bien podría ser el comienzo de una fuerte campaña reguladora contra ingredientes tales como el sodio, el azúcar y la cafeína.

viernes, 25 de abril de 2014

La maldición de un pene grande

La maldición de un pene grande


Fernando VII. No se nota.

En el encuentro digital del pasado viernes hubo una pregunta que probablemente chocó a más de uno. Un chico se quejaba de lo incómodas y dolorosas que le resultaban ciertas prácticas sexuales debido al tamaño más que generoso del pene de su novio. Sí, probablemente la Reina Sofía o Pilar Urbano, o las dos a la vez, recomendarían al sufrido lector dedicarse a otras actividades conyugales como hacer un sudoku o pasar el rosario para sobrellevar tamaña carga.


Y eso que, curiosamente, la monarquía también ha proporcionado casos y anécdotas como las vividas por nuestro desdichado amigo. Fernando VII, llamado El Deseado (ya ves tú), poseía un pene de tales dimensiones que sus médicos le fabricaron una almohadilla circular con un agujero central para que pudiera penetrar a la reina María Cristina sin provocarle desgarros o males mayores.


Según Próspero de Merimée, el pene del rey era "fino como una barra de lacre en su base y tan gordo como el puño en su extremidad". Bonito, lo que se dice bonito, no era. ¿Cómo se enteró de tales intimidades el autor de 'Carmen'?Bueno, lo cierto es que pasaba largas temporadas en nuestro país y ya se sabe que este tipo de cotilleos y habladurías sobre ciertos prodigios de la naturaleza son más viejos que la Tana y no los inventó 'Aquí hay tomate'.


Sea como sea, si contemplamos alguno de los retratos del superdotado monarca que realizó Francisco de Goya, no se nota nada. Ya se sabe que el Arte siempre ha optado por idealizar y borrar ciertas taras físicas a la hora de representar al Poder. Además, según el canon de belleza clásica, instaurada por griegos y romanos, los órganos sexuales siempre tenían que ser minúsculos. Un pene grande se consideraba una ordinariez y algo antiestético. De hecho, cualquiera que haya estado en una playa nudista sabrá que un pene grande suele provocar entre la concurrencia poco habituada al naturismo más comentarios jocosos que suspiros de admiración.



Carol II de Rumanía. Un portento.

El invento utilizado por Fernando VII también lo usó, muchos años después, el rey Carol II de Rumanía (1893-1953), un verdadero desastre como monarca pero un portento en centímetros. También llamado 'Playboy King', por sus aficiones mundanas, cuentan que muchas de sus amantes antes de pasar por el tálamo real debían someterse a ciertas intervenciones quirúrgicas para evitar desgarros perineales una vez entrados en materia. Vamos, un planazo.


El caso es que, aunque haya personas con una capacidad de dilatación digna de admiración, un pene de grandes dimensiones suele ocasionar más problemas y quebraderos de cabeza que noches de gloria a sus propietarios y usuarios potenciales. Muchas prácticas como el sexo anal se vuelven dolorosas e irrealizables y, en ciertos casos, también el sexo vaginal. En el milenario Kamasutra, su autor clasificó a los hombres en tres categorías según el tamaño de sus penes: liebre, toro y caballo.


A las mujeres, según su capacidad vaginal, las dividió en ciervos, yeguas y elefantes. Vatsyayana recomendaba las relaciones sexuales entre iguales y vaticinaba grandes problemas para ciertas uniones zoológicamente aberrantes. A pesar de que sabemos que la vagina no es una simple cavidad y su elasticidad es sorprendente, el tamaño de algunos penes puede ser contraproducente para unas relaciones sexuales placenteras. También el sexo oral puede verse afectado, aunque ya comentamos que una fellatio no tiene por qué consistir en el típico espectáculo de 'tragasables' que vemos en algunas películas.


En fin, un pene descomunalmente grande puede necesitar medio litro de sangre para conseguir que su propietario experimente una erección, normalmente de poca calidad y dureza. La conocida textura morcillona. En este sentido, hay que señalar que un pene flácido más pequeño de 7’5 centímetros suele incrementar su tamaño un 260% en una erección. Los penes que superan esa medida sólo crecen un 165%. A veces, la naturaleza tiene estas compensaciones.


En esta época que vivimos, con tanta gente obsesionada por pesos y medidas genitales, en la que cada dos por tres aparece en el mercado algún producto milagroso destinado a aumentar apariencias y prestaciones, resulta muy gratificante comprobar cómo algunos se toman las cosas con menos dramatismo y adoptan una postura irónica y divertida ante esta cuestión. Por ejemplo, los fabricantes de estas imaginarias y divertidas píldoras reductoras del tamaño del miembro viril. No sé si venderán muchas…

martes, 15 de abril de 2014

Un pescador noruego encuentra un vibrador en el estómago de un bacalao

Un pescador noruego encuentra un vibrador en el estómago de un bacalao


Bjørn Frilund, un pescador noruego se quedó atónito cuando abrió el estómago del bacalao de 6 kilos que acababa de pescar y encontró un vibrador que el pez debía haberse merendado junto a dos arenques.


"Me quedé impactado", contaba Frilund de 64 años, en declaraciones a 'The Local', rememorando el momento del descubrimiento.


Aunque no se sabe cómo llegó el artefacto al estómago del animal, el pescador tiene su propia teoría: "una mujer frustrada que viajaba en un crucero" por el Mar de Barents tiró el dildo al mar y el bacalao lo confundió con un pececillo.


"Los peces comen todo tipo de cosas", explica, "y el dildo se parece a lo que ellos suelen comer". Según cuenta este experimentado pescador, abrió el vibrador para inspeccionarlo y vio que tenía un motor pero que le había sustraído las pilas.


Frilund reconoce que "hay más probabilidades de ganar la lotería" que de hacer un hallazgo semejante.

domingo, 13 de abril de 2014

Vaginas y narices de laboratorio

Vaginas y narices de laboratorio


Hace apenas tres décadas, la posibilidad de generar órganos a la carta en el laboratorio era una quimera. Sin embargo, los avances en ingeniería tisular han hecho que ese sueño esté cada vez más cerca de los pacientes. Dos investigaciones publicadas este viernes en la revista The Lancet dan cuenta del potencial de esta técnica en el campo de la cirugía reconstructiva y los trasplantes.


La primera de ellas, liderada por Ivan Martin, de la Universidad de Basilea (Suiza) ha conseguido reconstruir la aleta de la nariz de cinco pacientes aquejados de un cáncer de piel en la zona.


Después de realizarles una biopsia del cartílago de su tabique nasal, los científicos cultivaron las células obtenidas -condrocitos- y, acto seguido, las plantaron en una matriz de colágeno en la que se formó un tejido de cartílago perfectamente compatible con la lesión causada por la cirugía.


De hecho, el implante se realizó en la misma intervención en la que se les había retirado el tejido dañado por el cáncer.


Tras un año de seguimiento, los investigadores comprobaron que tanto la funcionalidad de su nariz como su aspecto estético habían cumplido con las mejores expectativas.


El logro, subrayan los científicos, abre la puerta a otras reconstrucciones faciales -como por ejemplo, las orejas o la nariz al completo-, ya que demuestra que es posible fabricar de una forma rápida -todo el proceso duró apenas unas semanas- y relativamente sencilla estos tejidos en el laboratorio.


Hasta ahora, lo habitual en estos casos es que los cirujanos tomen parte del cartílago presente en otras zonas del cuerpo -como las orejas- y con él reconstruyan el tejido perdido. Esta técnica, sin embargo, no está exenta de complicaciones y exige realizar otra cirugía a los pacientes.


Vaginas


La otra investigación, cuyo principal firmante es Anthony Atala, todo un pionero en la ingeniería tisular, muestra que es posible crear vaginas en el laboratorio e implantarlas con éxito en el organismo.


El estudio ha hecho un seguimiento a cuatro mujeres que nacieron sin vagina -padecían una enfermedad llamada síndrome Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser- y que, gracias al implante, han conseguido llevar una vida sexual normal.


Mediante un procedimiento similar al anterior, el equipo de Atala tomó células epiteliales y musculares de la vulva de las jóvenes (en el momento de la intervención tenían ente 13 y 18 años) y las cultivó para multiplicar su número. Después, las colocó en matrices biodegradables de origen porcino, con lo que obtuvo una estructura tridimensional con forma de vagina que se implantó a las pacientes.


Durante una media de ocho años, los investigadores siguieron la evolución de las jóvenes y evaluaron el estado del tejido, su funcionalidad y su integración con el resto del organismo. Además, mediante un cuestionario sobre su vida sexual, midieron su grado de satisfacción con el nuevo órgano.


Los resultados mostraron que tanto la estructura, como la funcionalidad del órgano eran perfectamente normales. Las pacientes, de hecho, manifestaron no tener ningún problema en sus relaciones sexuales -tanto la lubricación, como la satisfacción o los orgasmos eran normales-.


Los investigadores se muestran cautelosos en sus conclusiones y reclaman nuevas investigaciones sobre este tipo de bioingeniería, pero sugieren que su hallazgo puede ser una muy buena opción para los casos en los que sea necesario realizar una reconstrucción vaginal.


Coincide con su punto de vista Carlos Simón, director de investigador del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), quien subraya que, hasta ahora, lo único que se podía hacer ante patologías como el síndrome citado era estirar la piel o utilizar injertos que no siempre daban buenos resultados.


"Es el camino para el futuro en casos que no hay otra solución y la solidez de sus hallazgos, después de ocho años de seguimiento, es tremenda".


Para el especialista, también catedrático de la Universidad de Valencia, tanto el estudio de Atala como el de su colega Martin, realizados en humanos, son un importante espaldarazo a la creación de órganos a través de la bioingeniería.


Atala tiene una amplia experiencia en la creación de órganos tubulares -como la tráquea- y ha demostrado la efectividad de su técnica de bioingeniería en vejigas, injertos de piel, y riñones (en ratones), pero con la creación de vaginas humanas el científico ha dado un paso más en la complejidad de la ingeniería de tejidos.


Antonio Campos, que dirige el grupo de Ingeniería Tisular de la Universidad de Granada y es el 'padre' del primer órgano bioartificial realizado en nuestro país -una córnea-, apunta que "estos dos ejemplos muestran que crear piezas de recambio para problemas de salud es posible».


Lo más complicado en estos casos, subraya, es conseguir "reproducir la tridimensionalidad de los órganos" y "definir qué biomateriales son los más adecuados para conseguir las propiedades biomecánicas" que se requieren.


Pero, pese a los desafíos, recuerda, hay muchos equipos trabajando en la buena dirección.


Su grupo ya ha iniciado los ensayos clínicos para evaluar en pacientes la utilidad de la córnea bioartificial que han desarrollado.